martes, 10 de abril de 2012

ofrecerte no es lo que cuenta ¿eh?


Durante estos meses he salido con varios “hombres” y cada que uno de ellos va por mi, no puede evitar notar la ventana rota en la entrada; de los últimos 7 con los que he salido, 5 han declarado que arreglarán eso por mi y precisamente esos 5 imbéciles no volverán a entrar a mi depa.


No es que me moleste que los hombres arreglen cosas por mi, de hecho me encanta. Dentro de mi seudo-feminismo hay roles tradicionales que me resultan apetecibles: amo que los hombres abran la puerta, paguen la cuenta y te hablen la mañana siguiente (mejor si mandan flores) pero es sólo porque amo cocinar para estos hombres, crear un ambiente limpio y seguro para ellos entre otras cosas. Esta es mi manera no verbal de decirle a alguien: me importas y te cuido.


Por eso cada que uno de mis “pretendejos”, como los llama mi abuela, se ofrece a algo así me enojo. Me enoja porque ni ellos creen lo que dicen mientras lo dicen, me enoja porque es una manipulación para obtener lo que quieren, pero sobre todo me enojo porque ¿quién chingados te pidió algo? O sea neta, si no lo dices en serio mejor cállate. Nadie espera nada de ti, no me decepciones de a gratis.


domingo, 8 de abril de 2012

Necesité de un hombre...

Hoy por cinco segundos el mundo se me vino abajo ¿Cómo carajos me comería esos deliciosos hotcakes con almendra tostada y queso cottage sin mi mermelada de durazno? No podía abrir el estúpido recipiente y decidí que era precisamente por esto, y para matar insectos me cae que importados de madagascar, que debería reconsiderar mi voto de soltería... pero luego recordé: 20 segundos bajo el agua caliente .

jueves, 27 de octubre de 2011

Sólo hay una razón... pendeja.

Hoy, en nuestro tour matutino al seven eleven, me encontré con una joya de autoayuda en la revista 15 a 20: 59 razones por las que te ama y no te llama. ¿Qué clase de mujeres estamos creando con este tipo de contenidos? Debería contactar a dicha revista y decirles que tengo una nota mejor, con un mayor apego a la realidad y que, aunque duro, le ahorrará tiempo a estas taradas. Mi artículo sería el siguiente:

1 Razón por la que no te llama.

No le interesas (PUNTO)

*El público se pone de pie para aplaudir*

Gracias, gracias. Este gran descubrimiento no hubiera sido posible si en mi juventud me hubiera dedicado a leer mamadas de Stephanie Meyer y Paulo Coehlo (si el se niega a aprender a escribir, yo me niego a aprender cómo se escribe su apellido).

lunes, 1 de agosto de 2011

Ja. Es todo lo que puedo decir.

En mi secundaria no era la niña más “normal” del planeta. Era el tipo de niña que en 6to de primaria convirtió, por una breve temporada, al 50% de sus compañeritos al ateísmo y en 6to de primaria lanzó una campaña en pro de los gays. De hecho decía que me casaría con uno de ellos y sería feliz por siempre… aja. Nada normal la niña.

Esto obviamente no le causaba la menor gracia a mis directoras pero técnicamente no estaba rompiendo ninguna regla por lo que no me pudieron correr. En uno de estos múltiples regaños Miss. Lupita, una de las directoras cotorras, me dijo que mi sentido del humor negro y mi incapacidad de ser normal, lo que quiera decir eso, no me llevarían a ningún lado. Ja.

¡Ja! Repito.

Es precisamente ese sentido del humor y esa “incapacidad” de ser normal lo que me dieron mi trabajo de ensueño. Carajo, uno debe apreciar un trabajo donde se puede o no ser propietario de un peine, donde tener al menos un par de converse en el closet es requisito y nadie sabe amarrar una corbata, pero ni por error. Esos defectos me colocaron en una de las 10 agencias más importantes de publicidad en México (la número 1 en Guadalajara). Puta, hasta mi puesto es chido soy "Creativo Jr.", supera eso.

Entonces Miss. Lupita, sólo me queda decirle una cosa: Pum mother fucker! Haters gonna hate!

martes, 17 de mayo de 2011

La Gata

Aún recuerdo aquella noche en la que yo dormía en tu sofá y tu en mi cama.

Recuerdo que entró la gata asustada por la ventana.

La tomé del cuello,

le lavé el cuerpo,

le quite la mierda,

enjuagué sus ojos.

Me llamaste a tu lado, la metí a tu cama pero yo, yo volví a la sala.

martes, 15 de marzo de 2011

En proceso...

Tomaban café de olla en el restaurante a la vuelta de su piso nuevo, ella jugaba con sus pulseras viejas mientras él intentaba descifrar cómo comer una toronja.

¿Son nuevas? Preguntó, olvidando los tres años de ausencia.

Después de tanto tiempo todo es nuevo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Emilio, te quiero fuera y lejos


¿Cómo no estar molestos cuando nuestro gobernador dice que le produce “asquito” la homosexualidad? ¿Cómo no indignarse cuando el Gobierno de Jalisco promueve iniciativas que tan sólo fomentan el odio e intolerancia? ¡Ya basta! La homosexualidad no es una enfermedad ni un gusto adquirido, no debemos luchar en su contra ni “tolerarlo”, uno no “tolera” lo natural: lo acepta. La verdadera enfermedad es la homofobia, uno no nace odiando, le enseñan y eso es precisamente lo que el gobierno de Emilio González Márquez intenta hacer con nosotros, enseñarnos a odiar a nuestros seres queridos.

Ante esto repito: ya basta. Basta de darnos atole con el dedo, de velar por los intereses de unos cuantos, de gobernar para uno mismo se joda quien se joda. Suficiente, te digo, suficiente de puentes que dividen y segregan, suficiente de telenovelas de pacotilla que promueven roles arcaicos, suficiente de mentadas de madre y vendettas personales. Ya no más Emilio, no más abusos y atropellos, no más estadios de béisbol en medio de la nada porque se te hinchan los huevos con tequila costoso, no más declaraciones paranoicas ni solapos a la iglesia.

Los ciudadanos, si es que nos recuerdas, estamos enfermos. Caminamos encorvados, con las manos deformes y verdes de coraje; la ropa nos queda holgada, producto del asco y vómito que provoca verte, escucharte, leerte. Emilio, hemos llegado a un punto en el que eres tú o somos nosotros y optamos por lo segundo. Emilio, te queremos lejos.